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Pasqual Maragall
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15 de maig de 2008

Bé i no tant bé (en castellà)

Habrá que felicitar al gabinete de análisis de la Generalitat  por la entrevista del Presidente Montilla con Iñaki Gabilondo. Esta vez no era leyendo, ni recitando una lección, o al menos no lo parecía. En todo caso Montilla estaba suelto. Y jugaba cada balón con inteligencia. Ahora solo  falta que diga que está de acuerdo con Ernest  Maragall y Antoni Castells, los dos Consellers de la Generalitat que han pedido la vuelta a la situación anterior al gope de estado de 1981, vale decir, a la restauración del grupo parlamentario socialista catalán en el Congreso de los Diputados. *


A ver si los socialistas tienen los objetivos que ha tenido Rajoy apostando por Gallardón  y por el centro derecha, a riesgo de perder votos por la derecha para ganarlos allí, en el centro, que es donde se juega la partida, la UCD de Suárez era eso.


Porque pedir, pedir, siempre se puede pedir, pero obtener es más complejo. Lo que cuenta es jugar las cartas que uno tiene en la mano, no sólo tenerlas.


Els Ciutadans pel Canvi (grupo que actúa junto al PSC en el Parlament de Catalunya) podrían inclinar la balanza para un lado u otro en el Parlament – y no lo hacen, por cierto. Espero que en el futuro se atrevan. Lo que cuenta son los votos en el escenario de las decisiones. E igual que los Ciutadans  en Catalunya, los socialistas catalanes podrían hacerlo en el Congreso de los Diputados. Deberían hacerlo.


Me parece pobre el argumento de que perder una votación equivale a haber perdido la capacidad de mandar  y la consecuente falta de personalidad propia de las tendencias e incluso de los diputados – contra lo que sucede por ejemplo en el Congreso o en el Senado de los Estados Unidos. Y me parece lamentable la falta de imaginación con que buena parte de los comentaristas se limitan a señalar cada incidente de recorrido como un anuncio del fin de legislatura. La crónica política anglosajona es más exigente, más analítica, más creativa.


La batalla del Estatut parece que tiene un deadline  o momento decisivo y final en verano, cuando el Tribunal Constitucional decidirá definitivamente sobre el recurso presentado en su contra por el PP ( Llorente). En este punto también Montilla le ha enmendado la plana a Felipe González  con razón. Y que lo haya hecho es decisivo para el socialismo catalán. Quiere decir que el socialismo catalán se ve con arrestos para prescindir de la “ayuda de los compañeros de Madrid” a la hora de  ganar las elecciones aquí, y eso quiere decir mucho: quiere decir que el PSC puede hablar en nombre de Catalunya con absoluta propiedad, con la misma legitimidad a los nacionalistas, sin romper para nada la relación de amistad con los compañeros del resto de España, pero alejando la sospecha de que sea aquella relación, precisamente esa, la que le da el triunfo aquí al socialismo catalán.


Lo que está empezando a ocurrir es más bien lo contrario. Es curioso. Fíjense que en Catalunya es precisamente donde Zapatero obtiene ventaja en las elecciones españolas, mientras pierde en Madrid y Valencia. Se invierten los términos. El PSC salva al PSOE en España, en el Congreso de los Diputados, en vez de ser el PSOE el que salva al PSC en Catalunya, aunque es cierto que la conexión PSC-PSOE ayuda mucho al voto socialista de los inmigrantes castellano parlantes aquí. Y en Catalunya, en las elecciones catalanas, gana de largo el nacionalismo conservador, pero gobierna la izquierda gracias al apoyo de los independentistas.


Todo eso no significa que el socialismo catalán sea el mejor de los mundos. Ya saben ustedes que mis preferencias van por otro lado. O en Catalunya, y en España, empiezan a manejarse fórmulas como las del centro izquierda italiano, por mucho que éste viva ahora un momento difícil, o nuestro consuelo será pírrico. De otro modo el futuro incluso a nivel español pinta más bien madrileño que leonés, más bien gallardón que zapaterón, más bien liberal que social.


Y no estaría de más que la izquierda española empezara a aprender idiomas. Europa no habla castellano. No solo eso. Cada vez más las decisiones se van a tomar en las autonomías o en Bruselas. La defensa, la bandera, la moneda y la economía son cada vez más europeas.


Más valdría enseñar a los niños en la escuela a cantar  el Himno a la Alegría, la parte coral de la 9ª Sinfonía de Beethoven, (que Joan Maragall tradujo bellamente al catalán), que ponerle letra a la Marcha Real o insistir en Catalunya en el Cant dels Segadors, que es un canto vengativo de una Catalunya bucólicamente  rural que ahora no tiene ninguna vigencia.


Y sino que se lo pregunten a la Unió de Pagesos, que por cierto lo está pasando mal. La cosecha será muy deficitaria – no es cierto con la lluvia lo de que nunca es tarde cuando llega: este año llueve demasiado tarde.


* Aquí gane el PSC gracias al PSOE y allí gane el PSOE gracias al PSC, bueno, no ganan del todo. La política no es el ordeno y mando del ejército. Ni es negocio, pero es regateo, diálogo, negociamos, sí.


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